Me cuenta mi madre que en el siglo V el Papa Sixto III decidió celebrar la Misa de Nochebuena en los arrabales de Roma. El camino hacia las afueras de la ciudad fue muy lento y la Misa se celebró de madrugada cuando la noche alargaba y estaba a punto de amanecer. Cuenta la historia que al finalizar la Misa canto un gallo y la gente empezó a denominar a esta celebración como “la Misa antes de que cante el gallo”.
Desde entonces el nombre ha evolucionado hasta lo que hoy conocemos como “Misa del Gallo”.
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