Hace unos días me preguntó un amigo cómo sería mi día perfecto. Mi respuesta fue la típica contestación banal que casi todo el mundo hace cuando le refieren una pregunta de este estilo. Pero el caso es que el tema me dió que pensar.
Personalmente creo que la frase: “haz en cada momento lo que debes hacer“, es una verdad como un templo - eso creo yo - por lo que me he dado cuenta de que lo ideal es conseguir que todos los días sean “tu día perfecto”. Es algo así como tratar de conseguir que el día que trabajas sea perfecto, el día que toca descansar sea perfecto o el día que te vas de excursión con la familia sea inolvidable.

Planifica tu Día Perfecto
Para conseguir este objetivo, hay que planificarlo. No se pueden dejar las cosas al azar o esperar a que ocurran. Estar 5 horas cara al ordenador o mantener 3 reuniones en un día, pueden ser acciones o tareas que supongan una satisfacción a nivel personal o que acabemos el día pensando aquello de: “habría sido mejor si hoy no me hubiera levantado”.
Para ello, nada mejor que planificar tu día perfecto. Se trata de dedicar 5-10 minutos al comienzo de la jornada para pensar en las tareas que tienes por delante y cómo te gustaría que éstas acabasen.
Se podría establecer un proceso, que podría ser algo así:
1. Identificar las tareas o trabajos que deben estar acabados al final del día.
2. Identificar 3 ó 4 tareas que te gustaría realizar al margen de tu trabajo. Pueden ser cualquier cosa, desde ir a comprar al supermercado como quedar a tomar algo con un amigo.
3. Estimar el tiempo necesario para todas las tareas.
4. Hacer una planificación del tiempo y comprobar si estamos siendo realistas con todo lo que queremos hacer o por el contrario, hay que rehacer la lista de tareas. Es importante no engañarnos en este punto, lo que no tendría sentido es que cargásemos tanto el día que en vez de tener un día perfecto, tengamos el “día estresante”.
5. Escribir en un papel, pda, etc. un pequeño esquema de los tiempos que hemos planificado.
6. Comenzar a trabajar.
Esto podría ser un esquema de planificación, pero no tiene por qué ser así. Lo importante es centrarse en pensar los objetivos que queremos acometer a lo largo del día y que lleguemos a cumplirlos para conseguir nuestro “día perfecto”.














