La fiesta que hoy celebramos en España se remonta a muchos años atrás y lo cierto es que nada tiene que ver con ningún acontecimiento que se produjo en nuestro país. De hecho es un día que se celebra en muchos paises y que recuerda unos acontecimientos que se produjeron en EEUU en 1884.
En concreto, el 1 de mayo de 1884, se produjo una revuelta de los trabajadores en Chicago (EEUU), exigiendo unas medidas laborales justas. En aquella época, los trabajadores americanos tenían unas jornadas laborales de 65 horas semanales – lo que dista mucho de las 40 actuales – y no existían derechos para los trabajadores, en especial, en lo que se refería a la utilización de niños menores de edad como trabajadores.
Esta revuelta se saldó con varios muertos y la detención de sus organizadores, pero pasó a la historia como el comienzo de una reivindicación obrera. Lo que en aquel momento pareció un fracaso se ha convertido en un día de fiesta casi mundial. Más tarde surgirían los sindicatos como organizaciones para defender los derechos de los trabajadores, organizaciones que perviven hasta nuestros días.
En el caso particular de España, los sindicatos han jugado un papel muy especial, sobretodo en la época de la transición. La primera celebración del 1 de mayo, tras la dictadura, fué en 1978 donde los sindicatos UGT y CCOO dejaron de ser ilegales. Estos 30 años que han transcurrido desde la legalización de los sindicatos, han servido para que los trabajadores españoles alcancemos unas cotas de protección que prácticamente no existen en ningún país del mundo. Una semana laboral de 40 horas, indemnización por despido,el cobro de prestaciones por desempleo, son algunas de las medidas conseguidas en estos años y que de alguna forma garantizan los derechos de los trabajadores en nuestro país.

Pero cuando se alcanzan estas cotas de derechos, cabe preguntarse ¿Cuál es el papel que desarrollan los sindicatos en la actualidad?, ¿Cuáles son los objetivos a perseguir?, ¿Qué medidas se pueden tomar ante un mercado laboral en crisis?.
Pienso que los sindicatos deberían empezar a preguntarse cuál es su función hoy en día, cuáles son sus objetivos. Con un país que avanza a un ritmo de 200.000 nuevos parados al mes, con 4.000.000 de personas sin empleo y una tasa de desempleo que dobla a la media europea, hay que hacer una profunda reflexión sobre los problemas laborales en España. Los sindicatos están mudos. Viven de las subvenciones que tienen del gobierno y están muy bien.
¿Por qué tenemos miedo a hablar sobre una reforma profunda del mercado laboral?. En nuestro país tenemos un gran problema de falta de productividad que nos aleja de poder competir con otros paises. Este problema viene, en gran medida, por la rigidez del mercado laboral que existe en España. Todos hemos oido alguna vez frases como: “Prefiero que me despidan, así cobro la indemnización“, “Me he quedado sin trabajo, pero no pasa nada porque tengo dos años de paro“. Actitudes como estas minan la posibilidad de crecer como país y como personas, a la par que hipotecan a las futuras generaciones en un “acomodamiento” que no debe ser la bandera de nuestros hijos.
La supuesta protección de los trabajadores nos ha convertido en un país en el que impera el trapicheo, huir del esfuerzo, de las ganas por competir y en definitiva del “no pasa nada” ya que me paga Papá Estado. De esta forma se ha instaurado el miedo a los contratos indefinidos y tenemos la tasa de temporalidad más alta de la Unión Europea. A ver qué empresario tiene narices de hacer contratos indefinidos en estas condiciones.
Creo que es el momento de rememorar aquella revuelta del 1 de mayo de 1884 en Chicago, de que volvamos al principio y generemos una situación que debe ser justa para las personas que trabajamos, pero que a la vez debe fomentar la productividad, el esfuerzo por hacer las cosas mejor y la productividad como enseña de los trabajadores españoles. Sólo así podremos salir de la crisis y que nuestro país sea puntero a nivel mundial.
No hay comentarios todavía.