Hoy he oido en la radio y he podido leer en este artículo, la noticia sobre el rodaje de la película The Sindone. Una película un tanto controvertida por su argumento y por las consecuencias éticas que plantea.
The Sindone trata de la clonación de Jesucristo a partir del ADN de su sangre, obtenido de la Sábana Santa (La Síndone). La película está ambienda en el París de los años 80 y para narrar la vida de este “nuevo Jesucristo”, la cinta juega con Flash-backs entre nuestros días y el siglo I. De este modo, los personajes viajan de uno a otro tiempo manteniedo sus características pero adaptados a la época en cuestión. A este respecto, el director y guionista de la película Miguel Ángel Fabré comenta al respecto que “Hemos querido plantearnos cómo sería la vida de Cristo en la era contemporánea, cómo sería tratado por la sociedad“.

La noticia no tendría mayor relevancia si no fuese porque la Iglesia Católica ha prohibido el rodaje de escenas de la película en los templos católicos. Y lo más sorprendente es que alguien se extrañe de ello. Lo ilógico sería que para rodar este engendro, encima la Iglesia cediese sus catedrales y por qué no, que la financie también. Parece que juguetear con la figura de Jesucristo o difamar a la Iglesia Católica sale gratis en estos tiempos. Los católicos tenemos que poner la otra mejilla ante cualquier insulto o despropósito que se realice contra nuestra fe, pero los actores y directores de este país, que tanto critican a la Iglesia, no se atreven a hacer una película sobre la clonación de Mahoma (eso les traería algún que otro problema) o sobre el trato vejatorio que realiza esta religión (la musulmana) sobre la mujer y su papel en la sociedad. Para nada, lo gratuito es meterse con la Iglesia Católica, porque no te amenazan de muerte o te ponen una bomba.
Por otro lado, recordar que el cine español está financiado con 75 millones de euros que pagamos todos los españoles. Y, ni por asomo resulta rentable, al contrario, en este país se hacen unas películas que causan auténtico bochorno y el resultado es lógico, el público no va a verlas.
Creo que tenemos que reflexionar sobre el cine que hacemos en España. Se puede hacer buen cine sin tener que insultar o menospreciar las ceencias de millones de españoles, que además están pagando esas películas de sus impuestos. Se pueden hacer películas que transmitan valores, que inviten a reflexionar, a pensar. Aunque creo que esto no es lo que interesa a este grupo de pseuo-actores.














